SAN FRANCISCO DE CONCHOS, UN EJEMPLO DE COMPROMISO COMUNITARIO AL CUIDADO DEL PATRIMONIO CULTURAL


ARTÍCULO DE DIVULGACIÓN

Chihuahua, Chih. 26 de agosto del 2015

 

Por Cristina Escalera

Difusión / Centro INAH Chihuahua

Al distinguir el municipio de San Francisco de Conchos desde la carretera se observa solemne el Templo de San Francisco de Asís, edificio cuyos altos y blancos muros sobresalen entre la llanura y dan cuenta de cómo este emblemático inmueble ha permanecido con el paso de los siglos como un mudo testigo de la historia en estas tierras. “El templo no es sólo nuestro, es de todos, es nuestro patrimonio”, comenta determinada la señora Norma Lara, quien acompañada por una veintena de feligreses se ha dado a la tarea de protegerlo, ya que como ella dice, es una manera de corresponder a las tradiciones e historia que a través de los años han forjado su identidad.

La comunidad parroquial de Conchos representada por el sacerdote Raúl Alberto Rangel, y la Presidencia Municipal a cargo del Lic. Eleazar Valles Villa, han hecho una especial mancuerna al establecer un proyecto de rescate para este inmueble, destinando una importante cantidad de su presupuesto a la restauración de los daños sufridos por las lluvias atípicas del pasado mes de febrero, cuando a causa de la excesiva humedad, uno de los muros de la torre colapsó.

Luego de este suceso, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), delegación Chihuahua, acudió al lugar para realizar el procedimiento mediante el cual se solicitó a la aseguradora se destine el recurso correspondiente para reparar el daño.

“Al día siguiente personal del INAH estuvo aquí para evaluar los daños y ver que se podía hacer”, comenta el Presidente Eleazar Valles, quien luego de aceptar que solo era cuestión de tiempo para que llegara el recurso económico, decidió tomar la iniciativa de animar a la comunidad para hacer más corto el tiempo de espera y empezar a trabajar por cuenta propia.

“Por el mes de julio estuvimos evaluando que antes de que llegaran las lluvias y aumentaran los daños en otras partes del inmueble, debíamos ponernos a trabajar”, dijo al momento que especificó las razones de por las que la comunidad decidió apropiarse de esta responsabilidad: “Nosotros visualizamos este templo como una joya histórica que tiene una gran importancia social y cultural, además del aprecio que se le tiene como lugar de culto y la relevancia como atracción turística. Este es un monumento que data de más de tres siglos de antigüedad”.

Detalló que al estar conscientes de que la obtención del pago por parte del seguro es un trámite que lleva tiempo, se tomó la decisión de invertir recursos del Gobierno Municipal para este fin, alentando también a los miembros de la comunidad parroquial para que se unieran a esta causa. “Con ayuda del INAH hicimos un cálculo para la restauración del templo, y al ver el costo beneficio nos dimos cuenta de que vale la pena invertirle”, declaró.

“No solamente es el dato histórico, sino que es un inmueble que actualmente está en uso, y en el supuesto de que hubiera un daño mayor no tendríamos otro templo en la cabecera municipal”, expresó por su parte el padre Raúl, quien se ha encargado de alentar a los feligreses a que se unan a este proyecto; labor para la cual ha obtenido una muy favorable respuesta, ya que la gente no solamente se ha comprometido a colaborar con la mano de obra, sino que han realizado varias actividades encaminadas a recabar fondos que serán destinados a este fin.

“La gente aquí responde muy bien ya que aunque contábamos con un presupuesto pequeño que estaba destinado a otras obras, se decidió echar mano de eso para de alguna manera cooperar con adobes o con lo que se requiera”, declaró el sacerdote, y agregó que además de los donativos que la iglesia recibe, la comunidad ha realizado varias actividades como venta de comida y trabajo manual.

Comentó que son alrededor de 20 personas las que participan activamente para esta causa, y al frente de ellas están María Luisa Mata, Rita Noriega y Norma Lara.

“Las ganas de trabajar y el hecho de saber que el templo es de todos”, responde la señora Rita a la pregunta de qué es lo que la ha hecho tomar en sus manos esta responsabilidad, “Si no lo cuidamos nosotros ¿entonces quien?”, agrega.

“En una casa nos dicen que no y vamos a otra y la gente ve el resultado y se motiva”, comenta por su parte Norma Lara al narrar su experiencia en esta encomienda. “Todos tenemos la responsabilidad porque es nuestro pueblo. Lo hemos aprendido de generación en generación, nosotros lo observamos desde chiquitas de nuestros papás”, añade.

El Gobierno Municipal de Conchos ha aportado la cantidad de 150 mil pesos, esto aunado a la aportación por parte de la Iglesia da un total de casi 190 mil pesos, lo cual iguala el presupuesto que el seguro aprobó. El Lic. Valles declara que él, como responsable de esta administración, está consciente de que una vez que se obtenga también el dinero por parte del seguro, éste deberá ser aplicado para continuar las obras de restauración en el templo, ya que al ser un edificio de tal antigüedad no solo necesita la reparación del daño de la torre, sino que se requiere bastante trabajo y mayor inversión para darle un buen mantenimiento.

Personal del INAH ha capacitado a la comunidad parroquial y al personal de Obras Públicas del Municipio, debido a que los trabajos a realizarse son especializados y demandan ciertas normas de seguridad, además de que se requieren labores minuciosas que necesitan conocimientos especiales.

“Además del riesgo de la altura y la seguridad de los trabajadores, se necesitan tomar medidas para la seguridad del edificio”, comenta la arquitecta Wendy Suárez, del Área de Monumentos Históricos del INAH Chihuahua. “Este tipo de edificios están conectados, trabajan como una sola masa, no se puede derribar como si se derribara un muro de block, sino que se tienen que hacer cortes con ciertas máquinas y desmontar con mucho cuidado, y si el trabajo no se hace correctamente pueden aparecer otras fracturas”, declaró.

El equipo de trabajo, comandado por el director de Obras Públicas Municipales, Jesús Chávez, ha mostrado bastante disposición para hacer las cosas en el orden que se les propone y con las normas de seguridad que se requiere. Se estima que esta primera etapa del proyecto llevará al menos dos meses, ya que los muros de adobe son muy anchos y los trabajos son lentos. “Se tiene que dar un tiempo determinado para que se seque cada hilada de adobes para colocar otra”, detalló la arquitecta Suárez.

Los habitantes de Conchos tienen bien establecida su participación en la conservación y protección de su patrimonio cultural, y están determinados a contribuir en lo que a cada uno les corresponda. Como lo declara la arquitecta Wendy Suárez, “es de admirar la edad que tiene el edificio y lo bien conservado que está, y esto es gracias a la comunidad y sus antepasados”.

“Hay personas que apoyan a distancia, que son originarias de aquí y viven en otras ciudades e incluso en Estados Unidos, y gracias a eso nos damos cuenta de que hay mucha gente que le tiene amor a su cultura, a su historia, a su edificio y a su pueblo” comentó al respecto el padre Raúl, quien para finalizar concluyó con una reflexión: “El valor histórico de los bienes culturales es incalculable, y muchas veces pueden llegar a tener un alto valor económico, pero el cariño y la devoción de la comunidad no tienen precio, porque esta historia ha formado sus orígenes, el arraigo a su cultura y su identidad”.

 

 

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